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UD Coromoto

¡Creciendo en equipo!

Entrevista a Juan José Pilili: “Que las familias vengan a disfrutar, los niños a divertirse y los entrenadores a enseñar”

En la entrevista de hoy conocemos, un poco más, a una de las últimas incorporaciones al staff técnico de la Unión Deportiva Apeles Coromoto, Juan José Pilili.Trotamundos del fútbol que partió de Argentina a Europa persiguiendo el sueño de ser futbolista profesional pero que, por culpa de las lesiones vio como, en palabras del propio protagonista“me quitaron el dulce de la boca cuando estaba a punto de comérmelo”. Hoy, recuerda con nostalgia su carrera deportiva, pero ilusionado por afrontar un nuevo proyecto como coordinador de la base del Apeles Coromoto.

¿A qué edad comienzas a jugar al fútbol? ¿Por qué?

Empecé a jugar a fútbol federado a los once años, pero ya desde muy pequeño me gustaba. Realmente me encantaba el fútbol y, sin tener a nadie en mi entorno que lo practicara o que me iniciara, comencé a jugar.

¿Dónde?

Nos reuníamos en las calles del barrio donde crecí y allí nos organizábamos en algunos equipos y, a pesar de ser tierra, recuerdo estar durante horas jugando al fútbol. Más tarde me llamó algún club y seguí jugando, pero esta vez, federado.

A lo largo de tu carrera futbolística ¿En qué equipos has jugado?

El primer equipo en el que jugué de pequeño se llama Sociedad Tigre y Gimnasia. Aunque también pasé por el Club Atlético San Pedro antes de llegar a River Plate. Más tarde salí de Argentina y llegué a Italia para jugar en el Perugia y antes de pasar dos años sin jugar por culpa de una lesión de rodilla, algunos meses con el Genoa que por entonces se encontraba en la Serie B.

Dejo Italia lesionado y llego a España, jugando en Segunda B en el Badajoz, Cádiz, en Segunda A, Chefere Club, de Rumanía, Haro Deportivo, FC Zwolle, de Holanda, para volver a Italia, al filial de la Roma. En Italia, nuevamente me lesioné de la rodilla y volví a España para jugar en el Universidad de las Palmas, teniendo un breve paso por la Unión Deportiva.

La lesión impidió que continuara en ambos clubes y pasé a formar parte del Marino, Tenisca, Tegueste y acabé mi carrera deportiva en el Barlovento, aproximadamente en el año 2010.

¿Qué diferencias has notado en cuanto al fútbol y a la manera de interpretar el mismo en los distintos países donde has jugado?

Argentina, Italia, Rumanía, Holanda, breve paso por Polonia y España, y en ninguno de ellos se asemeja la forma de entender el fútbol.

En Argentina es pasión y sentimiento, se vive por y para el fútbol; recuerdo que jugando en River Plate le comenté al personal del Club que tenía que estudiar y a punto estuvieron de sacarme el billete de guagua para mi casa: “Aquí se viene a jugar a fútbol”, me dijeron.

En Holanda no hay mucha cantidad de personas, pero todas juegan al fútbol. La mayoría de los jugadores holandeses tienen mucha calidad y todos los que de algún modo se encuentran relacionados con el fútbol respetan muchísimo el método de Cruyff.

En Italia y Rumanía se antepone el poderío físico y la fuerza a la técnica. Es un fútbol muy duro y brusco. Algo similar ocurre en Polonia, pero en este caso, el fútbol no se entiende como un modo de vida, falta más sentimiento y pasión, creo que la causa podría ser el frío que hace durante gran parte del tiempo…

En cambio en España todo había apuntado al físico como herramienta para imponerse al resto, hasta que llegó el Barcelona de Guardiola, que lo cambió todo. No es ser más fuerte, sino el más inteligente.

¿Cuándo y por qué llegas a Tenerife?

Conocí a mi mujer en Italia, en mi época en el Genoa, ella era estudiante de Erasmus. Cuando acabó el año, ella regresó a Tenerife y yo volví para Argentina hasta que finalmente, me decidí por instalarme en la isla.

Terminada tu etapa como futbolista, comienzas como entrenador. Dos maneras diferentes de ver y entender el fútbol ¿Cómo entiendes que debe ser la labor del entrenador en el fútbol base?

Nunca, en ningún momento de mi carrera como futbolista se me pasó por la cabeza ocupar los banquillos. Fue en un viaje de regreso de Polonia cuando me encontraba algo decaído por la lesión y me ofrecieron llevar un campus en semana santa para estimularme y seguir en contacto con el balón.

Y ahora como entrenador, me veo como jugador. Sigo sin ver el fútbol como un entrenador, lo veo como un jugador.

Trato de ayudar a los niños como a mí me hubiese gustado que me ayudaran en algunos momentos.

Creo que no hay que exigirle al niño por encima de sus posibilidades ni marcar objetivos ambiciosos e inalcanzables. Es él (niño) quien determina hasta dónde puede llegar. La función del entrenador, entonces, debe ser detectar el nivel del futbolista, y a partir de ahí, ofrecer las herramientas para que se supere en cada entrenamiento.

¿Qué te ha llevado a formar parte de la Unión Deportiva Apeles Coromoto?

Se pusieron en contacto conmigo la temporada pasada y me ofrecieron el puesto de coordinador de Fútbol 7 y tras interesarme por las funciones, me decido formar parte del Club porque lo considero una oportunidad para poner en marcha mi idea de fútbol.

Para la presente temporada 2014/2015, ocuparás el puesto de Coordinador de Fútbol 7 ¿Qué expectativas tienes sobre este nuevo proyecto?

No me quise crear ninguna expectativa sobre lo que me encontraría o lo que debería hacer en el Club. Algunos compañeros ya me habían comentado a grandes rasgos la forma de trabajar del Club y los jugadores con los que contaríamos.

Una vez empezada la temporada y los equipos ya se han definido claramente, es el momento de trabajar para que a final del año, los niños hayan aprendido divirtiéndose, que es en último término, para lo que estamos aquí.

Cada persona entiende el futbol de manera diferente. Aun así ¿Se establecen unas pautas a los entrenadores?

No vine al Apeles Coromoto a imponer una idea de lo que debería ser el fútbol. Cada entrenador tiene un modo de entender deporte y eso es tan respetable como el propio juego. Lo único que intento y por lo que trabajo día a día con ellos y ellas es tratar de conocer el nivel máximo del futbolista, y a partir de ahí, intentar llevar al terreno de juego la idea que cada uno de ellos y ellas se han creado sobre cómo tendría que funcionar el equipo.

Siempre, tratando de que no existan diferencias significativas entre cada entrenador, pues el objetivo es crear una línea de juego que se desarrolle a lo largo de todas las etapas de Fútbol 7, evitando así que en las transiciones de una etapa a otra, el jugador tenga que readaptarse. Pues con alguna variación lógica, seguirá jugando del modo al que se encuentra acostumbrado.

¿Competición o formación? ¿Cómo entiende el fútbol base Juan José Pilili?

Ambas. Debemos buscar un término medio, pues formamos hoy para competir mañana. Aunque es cierto que se deben diferenciar los niveles en los que debe predominar la formación o competición.

Particularmente, entiendo que en el fútbol existen tres fases diferentes; el fútbol 7 como etapa puramente formativa. Dividiendo a su vez el fútbol 11, en dos subetapas; una primera donde se combinaría la formación y la adaptación a la competición, y una posterior donde el jugador ha de saber dominar las herramientas básicas para poder competir en plenas condiciones.

¿Qué le dirías a la comunidad deportiva, incluyendo a padres, jugadores, entrenadores, instituciones deportivas y más allá del fútbol?

Tan solo decir que estoy muy contento por formar parte del Club, y hablando en representación del cuerpo técnico del Apeles Coromoto, que trataremos de hacerlo lo mejor posible para que todos estemos contentos.

Sabemos que los padres vienen a disfrutar del fútbol, sabemos que el jugador viene a formarse y sepan que el entrenador viene a enseñar.

Una vez que eso sea conocido por todos, debemos, también entre todos, conseguir un equilibrio en el Club, para que las familias se lo pasen bien trayendo a sus hijos al Apeles Coromoto, los niños y niñas aprendan a jugar al fútbol a la vez que se diviertan haciéndolo, y el entrenador y entrenadora disfrute transmitiendo valores y sus conocimientos. Haciendo que la estancia en el Club para cada todos sea lo más agradable posible.